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Ecografía 3D/4D



¿Cuál es el mejor momento para hacer una ecografía 3D/4D?

Nuestro objetivo es ofrecerte además de un diagnóstico de calidad, una imagen entrañable del hijo que esperas que se convertirá para vosotros y vuestro hijo en un recuerdo de valor inestimable.

La ecografía obstétrica 3D y 4D no implica ningún riesgo. No se han encontrado evidencias de que las ecografías perjudiquen a los fetos en desarrollo o que exista un efecto acumulativo por hacerse múltiples ecografías.

Las ecografías tridimensionales se pueden hacer en cualquier momento del embarazo pero si se quiere realizar una única exploración es preferible realizarla entre las 24 y las 32 semanas. Antes de las 24 semanas los fetos no tienen prácticamente grasa y la musculatura está muy poco desarrollada; por eso durante todo el primer trimestre y parte del segundo, todos tienen un aspecto muy similar. Después de las 32 semanas hay menos líquido amniótico en relación con el tamaño del feto y, aunque ya tienen unos rasgos faciales muy definitivos y el desarrollo neurológico es prácticamente el de un recién nacido, es mas difícil conseguir planos adecuados. Además después de las 30 semanas es relativamente frecuente que acerquen demasiado la cara a la pared del útero o a la placenta, que se tapen con las manos y/o con los pies o que se giren hacia atrás enseñándonos la coronilla y la espalda. Por todas estás razones nosotros aconsejamos realizar estas ecografías entre las 24 y las 32 semanas.

Para un correcto uso de la 3D y 4D y que en definitiva resulte una exploración exitosa, es imprescindible contar con una serie de requisitos:

Posición fetal adecuada. Lógicamente, el rostro fetal es la estructura más interesante buscada en la 3D: si el feto se encuentra rotado de espaldas a la sonda es dificultoso obtener la imagen del mismo.

El continuo movimiento fetal podría ser deseable en la 4D, pero en 3D puede dificultar la obtención de buenas imágenes. Es cuestión de dejar pasar unos instantes y aprovechar la mejor posición, con feto sin movimiento.

Líquido amniótico abundante y siempre rodeando a la superficie fetal que quiere estudiarse en el momento de la exploración. Puede ser necesaria la movilización de la sonda o incluso de la madre para conseguir que ese líquido rodee el rostro fetal.

Buena transmisión de los ultrasonidos: Algunas características maternas como la obesidad, las cirugías abdominales previas o la presencia de miomas, dificultan la penetración de los ecos repercutiendo inevitablemente en la calidad de la imagen.

Ajuste correcto del equipo ecográfico. Es indiscutible que la calidad del equipo a utilizar ha de ser de alta gama junto a un aprendizaje mínimo en esta tecnología. Según las características de la madre y posición del feto, deben corregirse sobre la marcha diversos ajustes del aparato para obtener en todo momento imágenes de calidad para poder ser almacenadas.

En las gestaciones gemelares también puede realizarse con éxito una ecografía 3D/4D entre las 22 y las 26 semanas, pero la calidad puede alterarse por la mayor probabilidad de que los fetos tengan una posición inadecuada o no haya suficiente espacio entre ellos.




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