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La Ecografía en el Embarazo



¿La ecografía puede descartar todos los problemas?

Una ecografía realizada en el mejor aparato, con un profesional bien entrenado y a la que se dedique el tiempo necesario puede no detectar "absolutamente todas" las alteraciones que un bebé pueda tener en su desarrollo y crecimiento en el interior del útero. Este hecho es desconocido por muchas embarazadas que piden una seguridad "total" de que su hijo nacerá sano. Hay problemas que la ecografía no puede ver, por ejemplo las enfermedades metabólicas, ya que no contamos con un aparato que analiza muestras de sangre sino de una sonda que es capaz de mostrarnos los órganos. El estudio ecográfico tampoco puede ver los cromosomas, para su análisis son necesarias pruebas invasivas como la amiocentesis o la biopsia coral.

La exploración ecográfica trata de investigar el tamaño, localización y forma de los diferentes órganos. Puede ver los riñones, la vejiga, el corazón, la columna, las extremidades, etc. Para explorar adecuadamente estos órganos es necesario que el bebé tenga un tamaño suficiente (no se puede diferenciar toda la anatomía a los 3 meses cuando el embrión mide 6 cm) y que se deje ver bien (a veces es casi imposible ver una mano que está pegada al cuerpo durante toda la exploración, en ocasiones no podemos ver el sexo porque el bebé no separa las piernas). Incluso contando con el mejor aparato, el mejor especialista y con un bebé lo suficientemente grande y que se deje estudiar bien, hay algunos defectos que pueden no diagnosticarse; porque son muy pequeños (por ejemplo un dedo de más en una mano), porque son muy infrecuentes o porque su diagnóstico es muy complejo (por ejemplo algunos defectos cardiacos) o porque el defecto no se haya manifestado todavía en el momento de la exploración (algunos defectos renales, digestivo, cardiacos o de los huesos pueden manifestarse en el tercer trimestre).

Se han realizado estudios en los que se analiza el número de aciertos y de fallos en el diagnóstico ecográfico durante la gestación. En estos trabajos se ve como la ecografía tiene pocos FALSOS POSITIVOS (no suele diagnosticar problemas si no los hay) pero tiene FALSOS NEGATIVOS (no se ven defectos que existen y se detectarán después del nacimiento). Este número de ERRORES DIAGNÓSTICO es de aproximadamente 20-30 (de cada 100 defectos, las exploraciones ecográficas pueden no detectar entre 20 y 30). Bien es verdad, que estos errores diagnósticos son generalmente pequeños o de aparición tardía o muy complejos.

Saber que la exploración ecográfica no es SEGURA al cien por cien o infalible no significa que no pueda ayudarnos a llevar mejor el embarazo y a poner remedio a muchos problemas a tiempo.

No todas las ecografías que se realizan en el embarazo sirven para lo mismo. Por ejemplo, si estamos sangrando y vamos a urgencias, el médico de guardia realizará una ECOGRAFÍA URGENTE, es decir mirará si el feto está vivo y si la placenta esta baja y este es el motivo del sangrado, pero no realizará una ecografía detallada viendo el crecimiento, el sexo, etc.

Hay también ecografías BÁSICAS que dan mucha información pero no exploran órgano a órgano la anatomía fetal. En esta ecografía se investiga si hay uno o más fetos, qué posición tienen dentro del útero, si están vivos, su peso aproximado, la localización de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

Las ecografías para el estudio de la FUNCIÓN PLACENTARIA tratan de descartar un crecimiento fetal anómalo por insuficiencia placentaria. Se estudia el tamaño del bebé y sus movimientos, la cantidad del líquido amniótico, las características de la placenta y se realiza un Doppler de diferentes vasos que nos informa de como funciona la placenta.

La ecografía que se realiza entre las 18 y las 22 semanas, cuando el feto ya es lo suficientemente grande, es la que más tiempo lleva, necesita aparatos mejores y médicos más entrenados y con mucha experiencia. En ella se trata de asegurar que no existen defectos en el tamaño, forma y localización de los órganos.

Por último, hay ecografías que sirven para ayudar a realizar pruebas invasivas (AMNIOCENTESIS, BIOPSIA CORIAL, CORDOCENTESIS). El ecografista busca el líquido amniótico o la placenta para dirigir hacia ellos una aguja o una pinza y tomar una muestra. Esta muestra se analiza al microscopio, se estudian los cromosomas y se descarta por ejemplo síndrome de Down.




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