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Amniocentesis



¿Qué complicaciones pueden ocurrir durante el procedimiento?


Despegamiento amniótico:

Es la separación de la membrana corioamniótica de la pared uterina por la presión del trócar que rechaza el amnios sin perforarlo formando una "tienda de campaña". Es una causa frecuente de punción en blanco o de inserción múltiple. Se resuelve habitualmente reorientando o rotando la aguja o aplicando un movimiento seco. En caso de necesitar un segundo intento, debe postponerse 1-2 semanas hasta que el despegamiento se haya sellado o intentarse un abordaje transplacentario porque la membrana es más adherente a este nivel.

Inserción múltiple de la aguja:

Se ha descrito una relación proporcional entre el número de inserciones y la tasa de pérdidas gestacionales de manera que hoy en día se admite que no deben realizarse más de dos punciones seguidas. La realización de la técnica bajo monitorización ecográfica ha disminuido significativamente la necesidad de inserciones múltiples a menos de un 2%.

Punción hemática:

Por punción de un vaso placentario, uterino o fetal. La contaminación con sangre materna puede ocasionar un diagnóstico incierto por crecimiento de dos líneas celulares diferentes, materna y fetal y en ocasiones obliga a la repetición de la técnica. El riesgo de pérdida gestacional aumenta cuando la punción es hemática, sobre todo si se trata de origen fetal.

Transfusión feto-materna.

Cambios en la coloración del líquido amniótico:

La coloración verdosa o herrumbrosa puede ser secundaria a un sangrado intraamaniótico previo o a infección intraamniótico. Su presencia se asocia a un aumento en el riesgo de pérdida fetal.

La obesidad materna o la retroposición uterina con interposición de asas intestinales por delante del útero pueden dificultar la técnica. En estos casos demorar la técnica 2 ó 3 semanas puede permitir su realización.







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